21 Abr

EVALUACION DE IMPACTO Y GESTIÓN SOCIAL COMO MEDIDA DE RENDICIÓN DE CUENTAS

La introducción de la Evaluación de Impacto Social implica un cambio de paradigma en el desarrollo de proyectos de energía e industria eléctrica. Esta evaluación sigue siendo una medida incomprendida en su potencial por desarrolladores, las comunidades y agentes gubernamentales de distintos niveles.

Los operadores de este tipo de proyectos, cuentan con décadas de trayectoria en las que han manejado las relaciones con comunidades de una forma que les ha dado resultados. Usualmente, la negociación se da con un líder social o con un puñado de ‘representantes’ morales de las comunidades.

Este tipo de negociaciones está asociada a conflictos, pues la falta de claridad y transparencia en los acuerdos, así como las demandas de los líderes de comunidades no siempre están basados en un sentimiento o necesidad general.

Los acuerdos con autoridades también se desarrollan sin un método o datos que los fundamenten. El desarrollador entiende que es con la autoridad en turno que se debe negociar, y ante eventuales cambios de administración, los acuerdos alcanzados suelen resultar insuficientes. No se cuenta con parámetros para determinar la efectividad de la inversión social.

 

EL NUEVO PARADIGMA en el trato con las comunidades y manejo de los impactos sociales es un proceso inclusivo e integral, que implica un diagnóstico y beneficio a la comunidad como tal y no a grupos o individuos.

Al impulsar este cambio de paradigma y la aplicación adecuada de las Evaluaciones de Impacto Social, el gobierno da señales de desarrollo sustentable. De esta manera, también minimiza el descontento social que atrae atención negativa de funcionarios internacionales.

Este cambio nos compete a todos, en la medida que buscamos que beneficie a la industria y al país. Aparte de cursos técnicos, debe haber esfuerzos adicionales por promover realmente el cambio de paradigma. Malos consultores y desarrolladores que se evitan el trabajo de campo para disminuir costos, ponen en riesgo el espíritu de este paradigma.

Necesitamos generar y difundir buenos ejemplos, casos de éxito en nuestro contexto mexicano, fomentar que las empresas reporten públicamente sus esfuerzos sociales y evitar que este ámbito del desarrollo energético, permanezca dentro del terreno de lo privado.

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